EL “YO NO TENGO LA CULPA” EN PAREJA

Cuando una relación, o un aspecto de la relación no es como deseamos, siempre está la puerta de acceso fácil que se llama “Yo no tengo la culpa” o incluso “La culpa es tuya”. Y esto no significa que, a veces,  un miembro de la pareja pueda tener mayor responsabilidad que el otro, pero lo cierto es que, en pareja, la responsabilidad siempre es compartida y difícilmente alguien puede quedar eximido.

Esto, sin embargo, es algo habitual, dado que muchas veces la reacción y posicionamiento que tenemos de los problemas de pareja es sólo hacia fuera, es decir, desviando nuestra atención a las cosas que tendría que cambiar nuestra pareja para que nosotros “estuviéramos bien”. Aquí, además de desviar nuestra atención de nuestra propia responsabilidad, respaldamos la teoría de que es la pareja la que “debe” cambiar determinadas cosas, y cuando, pasado cierto tiempo, no las cambia, llegamos fácilmente a la conclusión de quién tiene claramente la culpa.

Algo tan evidente como que para llevarse bien o mal, hacen falta dos, es un paso tan difícil como necesario en la pareja. Y es que podemos muy bien considerar la complementariedad en la responsabilidad. Pero esto, lejos de ser un desastre y de hacernos sentirnos peor, es una oportunidad. Porque sólo cuando pensamos en nuestras propias responsabilidades es cuando podemos detectar qué estamos haciendo erróneamente y por qué nos estamos equivocando. A partir de ahí es cuando podemos empezar a cambiar la forma de relacionarnos con la pareja.

Cuando hablamos de los cambios, sabemos que es algo que se planea mejor que se hace. Los propósitos de fin de año, son un buen ejemplo. Por eso es importante empezar por pequeños cambios, pequeñísimos cambios que no representen una gran transgresión a la vida cotidiana. Esto que puede parecer insignificante, es una de las mejores maneras de comenzar a modificar pequeños y grandes aspectos. Es decir, los propios cambios arrastrarán también pequeños cambios en la relación y, por ende, pequeños cambios en la pareja. Esta empresa es mil veces más accesible que la de pretender que cambie el otro primero. Pues, el que cambie la pareja depende en gran parte sólo de la pareja, pero el cambio propio, individual, con reflexión y con sentido, es algo que se queda para formar parte de nosotros.

Como dijo Gandhi: «Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a ti mismo». Si quieres cambiar aspectos en tu relación, empieza por cambiar aspectos tuyos.

¡Disfruta de tus cambios!


Autora: Raquel Valdazo, Psicóloga Especialista en Terapia de Pareja y Terapia Sexual. E-mail: sentirescis@gmail.com; Tfno.: 633311168.

No hay comentarios:

Publicar un comentario