¿SEGUIMOS O LO DEJAMOS?

¿Seguimos o lo dejamos? ¿Qué hacemos con nuestra relación de pareja? Esta es la pregunta que tantas veces nos lleva a terapia. Sin embargo, a veces se acude a terapia de pareja con una expectativa de arbitraje por parte del terapeuta o de terapia para el cambio del otro, el que se supone “causante del problema”.  
Estas expectativas pueden representar un primer obstáculo de la terapia. En la terapia no se trata de dictaminar quién sí y quién no tiene razón. Mucho menos de pasar a considerar quién y cómo tiene que cambiar para hacer posible la pareja.

La terapia de pareja trata de reconstruir, alimentar, cuidar y hacer florecer de nuevo la relación. Me gustaría utilizar la metáfora de Philippe Caillé, en su libro “Uno más uno son tres- La pareja revelada a sí Misma”, por si os puede servir de reflexión ante la pregunta ¿seguimos o lo dejamos?

Imaginaros que vosotros dos habéis construido una casa. Al principio, recién construida lucía bien, bonita, acogedora. Pero poco a poco, con el paso del tiempo, empiezan a aparecer pequeños ruiditos. Inicialmente tienes que prestarlos atención si quieres oírlos, pero progresivamente, van aumentando muy despacito hasta que ya no dejan oír la radio, ya no dejan oír la tele. Y tú o tu pareja, podéis hacer muchas cosas, podéis aumentar el sonido de la radio, podéis acostumbraros a los ruidos, podéis incluso ignorarles, olvidaros que están ahí. Pero los ruidos siguen aumentando, en intensidad y en tiempo. Y empezáis a despertaros por los ruidos, empezáis a no dormir por las noches, e incluso empezáis a oír los ruiditos hasta cuando estáis fuera de casa. Entonces por fuerza vais al tejado para descubrir que está pasando. Y descubrís termitas.

¿Qué hacéis? ¿Parece que el tiempo lo hizo un problema serio? Pero ahora es vuestra decisión. Fijaros que hay muchas opciones, podéis pensar que la queréis, que merece la pena, y os arremangáis. O podéis pensar que no queréis, que es mejor marcharse y no merece la pena, o uno puede decidir mejor construir una casa nueva, o uno puede querer quedarse allí, mientras las termitas siguen destrozando la casa. ¿Qué decidís?

Lo importante de esto, es que sólo vosotros podéis tomar esta decisión, nadie más puede validar vuestra casa, decir si es o no es apta. Nadie que no viva allí. Sólo vosotros sois lícitos para sentir lo que tenéis, lo que necesitáis, lo que os falta. Y este es un buen punto para comenzar con una terapia de pareja y ayudaros a reconstruir la casa que elijáis para vivir. Vosotros decidís.

Mimad vuestra casa.


“La terapia de pareja es una intervención sobre la relación de pareja en presencia de dos persona que son a la vez las creadoras de esa relación y reacciones de ésta”. Philippe Caillé


Autora: Raquel Valdazo, Psicóloga Especialista en Terapia de pareja. E-mail: sentirescis@gmail.com; Tfno.: 633311168.

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