FACTORES PARA PADRES QUE AYUDAN CON NIÑOS Y NIÑAS MAYORES

Pues los niños crecen, y cambian, menos mal. Más problemas tendríamos si se quedaran como estaban. A veces, esta etapa de la preadolescencia puede ser más complicada de lo imaginado, por eso me gustaría daros algunos factores para mejorar este camino con nuestros niños grandes.

Primero, reflexionar que, de alguna manera, se tiene a prestar mucha atención a los niños más pequeños y cuando llegan a los 11-12 años, parece que ya son mayores y no necesitan más nuestros besos, abrazos y sobre todo nuestra atención. Nada más lejos de la realidad. Es aquí donde tenemos que estar muy atentos, puesto que es donde empiezan a elegir cómo y con quién se relacionan. Para  ello lo primordial es tener un buen vínculo con el niño. Pero ¿cómo hacerlo?


Es habitual que lo que nos haya estado sirviendo hasta ahora, ya no funcione más. Suelen llegar sentimientos dispares con un montón de impotencia. Por eso es importante que, como padres, no nos enjuiciemos duramente por los sentimientos que podemos tener, en momentos puntuales, hacia nuestros hijos. Es mejor aceptar de alguna manera que estos sentimientos son inevitables y también que cumplen una función importante de adaptación vital para provocar los cambios necesarios para seguir vinculados y siendo figuras de apego.

También es un error muy común y humano, que la conducta del niño/la niña, la atribuimos, sin querer, a un rechazo a nuestra persona. Es importante aquí que el adulto vean una conducta inadecuada del chaval, como la expresión de un síntoma de malestar que pide, aunque no de la mejor manera, que estemos ahí y puede hablar de una necesidad del niño que no está suplida.

A veces, se nos olvida cómo estábamos hace tres meses y seguimos instalados en la queja, por eso ayuda tanto buscar y celebrar las pequeñas, pequeñísimas mejorías.

Como es inevitable que haya un padre más implicado que el otro, es muy bueno, (también para la relación de pareja), que no se sobrecargue a la persona que finalmente más tiempo está con el niño/la niña, de tal forma que en los momentos de crisis, que los hay, se vayan alternando los adultos respecto a atención que necesitan nuestra criaturas . Este punto es muy importante en los padres separados o divorciados, donde la rutina lo lleva normalmente más uno. Es primordial dejar las diferencias para atender las necesidades del pre/adolescente. Somos nosotros quién decidimos tener a los niños.

Grandes dosis de humor, eso es recomendable siempre, pero aquí el cuidarse y no dramatizar es vital para una buena salud física y mental. Esto implica también escapadas ocasionales, bien sea una tarde o  fines de semana, dando vacaciones a la paternidad y maternidad.

Por último, cuando por diferentes circunstancias no nos vemos capaz de llevarlo solos adelantes es muy importante buscar, solicitar y aceptar ayuda profesional para plantearse nuevas soluciones y no seguir redundando en las antiguas que no han funcionado.

Autora: Raquel Valdazo. Psicóloga ámbito clínico. Colegiada M-22413. Email: rvaldazo@cop.es; Tfno.: 633311168.

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